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Jul
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A 47 años de la noche de los bastones largos, decidimos Elegir Seguir Haciendo en Ciencia y Tecnología

A 47 años de la noche de los bastones largos, decidimos Elegir Seguir Haciendo Ciencia y Tecnología.

En la última década, la ciencia argentina ha demostrado avances inéditos. Estos han sido la consecuencia de asumir las actividades científicas y tecnológicas como herramientas necesarias para profundizar un modelo de desarrollo productivo y social basado en la generación de valor a partir del conocimiento, que marca el camino a una sociedad más equitativa y con puestos de trabajo mejor remunerados.

El CONICET, que es la institución que concentra el mayor número de investigadores, puede tomarse como muestra: incrementó el número de su personal, disminuyó drásticamente la edad media del mismo y aumentó la cantidad de becas doctorales. Pero no sólo el CONICET fue objeto de avances, también han recobrado fuerte impulso instituciones con finalidades específicas, como el INTA, el INTI, la Comisión Nacional de Energía Atómica o el Servicio Meteorológico Nacional.

Desde el año 2008 estas acciones se han visto potenciadas por la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Se han multiplicado las líneas de financiamiento para iniciativas productivas, los Servicios Nacionales de grandes equipamientos, las obras de infraestructura y los fondos sectoriales, entre un importante número de iniciativas.

En ese mismo contexto, las universidades nacionales, generadoras de los recursos humanos que nutren al resto de las instituciones del sistema, han aumentado tanto en número como en presupuesto, posibilitando el acceso a las aulas de primeras generaciones de argentinos. Es importante reflexionar entonces no sólo sobre este cambio de gran magnitud sino también sobre que la importancia de consolidarlo. El 29 de julio se cumplen 47 años de la intervención de las universidades nacionales por parte del gobierno militar de Juan Carlos Onganía en lo que luego se recordaría como “La Noche de los Bastones Largos”. Aquellos que habían visto crecer y desarrollarse a las universidades en esos años, quizás no habrían imaginado que ese esplendor podía perderse de un día para el otro. Sin embrago, así ocurrió y nos llevó décadas recuperar el tiempo perdido.

Al abandonar nuestro país un proyecto de desarrollo basado en la industria nacional y la defensa del trabajo de los argentinos, la ciencia y la tecnología pasaron de ser herramientas necesarias a convertirse en suntuarias y decorativas. Esto se hizo cada vez más evidente a medida que avanzaron las políticas liberales de la dictadura cívico-militar de 1976 o de la década de 1990.

Una CONEA que demanda soluciones para poder avanzar con proyectos de nuevas centrales nucleares, una YPF que se asocia al CONICET para aportar herramientas al desarrollo de nuevas fuentes de energía o un INVAP que contrata científicos para desarrollar radares y satélites no son situaciones casuales, que se generan de manera espontánea, sino consecuencia de políticas de Estado.

Así como los argentinos no pudieron prever lo que llegaría como consecuencia del abandono del modelo de desarrollo nacional que se intentó impulsar a mediados del siglo XX, tampoco los españoles deben haber imaginado que podría eliminarse el Ministerio de Ciencia y limitar drásticamente la inversión en ese sector.

Es por eso que resulta necesario reconocer lo que falta, perfeccionar lo hecho y modificar lo que pueda estar equivocado, pero sin apartarse de este modelo de desarrollo que genera inclusión y trabajo para todos. Es por eso que decidimos Elegir Seguir Haciendo, también en Ciencia y Tecnología.

Ciencia Con Cristina

29 de julio de 2013